12 Aug 2009 02:35 pm
La influencia de la influenza
Ahora es cuando me echáis la bronca por no haber dado señales de vida. Os diría que adelante pero...
NO ESTOY DE HUMOR...
Uy, qué tétrico ha sonado eso, ¿eh? No, mejor cambiemos el tiempo verbal de presente simple a pretérito imperfecto: es decir, que no "estaba" de humor. Han pasado muchas cosas este verano. Muchas. Muy muchas. Desde que acabé mi primer año de carrera no he parado. Tened en cuenta que me he tenido que matricular para mi segundo curso, con todo el papeleo que conlleva. Además de la burocracia que supone presentar la documentación para que me concedan una beca. Odio este proceso. Pero también he hecho lo propio con la Escuela Oficial de Idiomas a la que acudo (gracias a Dios, un curso más adelante, ya que puedo orgullosamente decir que he sido prácticamente el único que ha conseguido aprobar el examen oficial. Y eso que era de cosas que no habíamos dado el resto del curso. Self-learnt English knowledge powah, baby...)
Luego, a mi madre le han practicado una colecistectomía (no os asustéis por el término, eso quiere decir que le han sacado la vesícula biliar. ¡Eh! ¡He dicho que no os asustéis! ¡No es un órgano vital! ¡Eso es el hígado!). Todo guay, pero yo soy el que tiene que hacer las curas en la familia, que para eso soy el que está estudiando una carrera sanitaria. Y no me interpretéis mal: me encanta hacer curas. Es parte de mi futuro trabajo. Además de que no basta con echar antiséptico, una gasa con esparadrapo y, adiós muy buenas, si te he visto; no me acuerdo. No. También hay que comprobar como cicatriza la piel o como reacciona la piel perilesional. Y he de decir que me considero bueno en ello. Oh, yeah. Sí, la verdad es que no me quejo. Oh, por cierto, como anécdota hospitalaria, he de decir que, como profesional (no sé si como paciente también, si lo soy algún día) las clínicas de la sanidad privada son ABURRIDAS. Con la de veces que he ido a hospitales públicos y he visto que siempre hay actividad, ver que en los pasillos del hospital privado en el que estuvo mi madre estaban vacíos... pues menudo contraste, oigan. No sé si es mejor la sanidad pública o la privada pero... me tengo que ir a hacer prácticas a un sitio de éstos y me muero de asco y tedio, vaya.
Oh, y también me he sacado el carnet de conducir. Ya tengo mi L de conductor novel. Ahora es cuando me alegro de estar en un pequeño pueblo ahora mismo sin mucho tráfico. No me imagino lo que debe de ser manejar un turismo en un atasco.
O quizá sí.... Hummm...

Ooooooh, síííí... eso estaría bien... Autobots, transform and roll out!
He de decir que, como el "slogan" de una conocida cadena de automóviles, me gusta conducir. Eso sí, la condición es que el copiloto y/o pasajeros del vehículo deben abstenerse de darme instrucciones innecesarias. Especifico: me vale que me adviertan de que se acerca un coche en un cruce o que se me ha olvidado quitar un intermitente (esto último no me ocurre nunca pero, en fin) o me digan un sitio donde aparcar; pero paso de que me estén diciendo que ponga una marcha o que acelere o que frene o... bueno, os hacéis una idea, ¿no? Eh, que estoy bastante orgulloso de mis habilidades de conducción. Y no es que sean perfectas pero, con lo que me ha costado sacarme el carnet (tres intentos, gracias a la poca solidaridad que tuvieron los conductores profesionales, insistiendo en ponerme las cosas difíciles con aparcamientos ilegales y otras infracciones. Si un día los veo por la calle, los atropellaré... este... quería decir, le regañaré. Si, eso. Uh), que menos que me tengan un poco de confianza, que tengo un mogollón de práctica. Por eso prefiero conducir solo. Al igual que cuando conseguí la licencia de ciclomotor: odio llevar a la gente en mi moto porque suelo ser el único que lleva el casco obligatorio (y me da igual que no me quede estético: no quiero que se me metan incómodas briznas de trigo en los ojos. ESO molesta, brother) y me digan a dónde ir y cómo. Maldita sea, que la moto es mía. Aquí mando yo. On the road, man...
Pero ya la guinda del pastel: me he quedado sin ordenador portátil. No labtop, more problems. Me dicen que quizá comience el curso sin él. Es decir, que el 14 de septiembre puede que siga sin ordenador. Me huelo otra denuncia ante el Defensor del Consumidor como pasó con mi módem. Lorelei, lorelei. En fin, hasta entonces, espero que pueda ir tirando con el ordenador de sobremesa de mi casa. En cuanto mi hermano pequeño o mi padre lo suelten. Que están tan unidos al PC que ni la palanca de Gordon Freeman los separa (sí, me estoy pasando el Half Life 1, ¿qué pasa?).
Dios... qué racha...
En fin, para la próxima tira, seguimos con la historia de Manuto. Que parece mentira que la última vez que publiqué algo en Internet fuera para el cumple de Lau (y funeral de "Jacko"). Oh, y mencionamos que para dentro de 7 tiras habrá sorpresa.
